“Una intervención efímera en el campo”: el mundo rural desde el arte y las ciencias sociales

Martes, 12 Diciembre, 2023
  • Entre las novedades de la XXIII Semana de la ciencia y la innovación, dos investigadores del Centro de Ciencias Humanas y Sociales se unen a una artista para derribar mitos sobre la ciencia y prejuicios sobre lo rural

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha celebrado del 6 al 19 de noviembre la XXIII Semana de la Ciencia y la Innovación con cientos de eventos repartidos por toda España. Entre los cursos y talleres en centros de investigación, destacan las visitas guiadas a yacimientos y zonas monumentales, que suelen gozar de gran respaldo por parte del público. Al saberlo, como novedad, este año desde el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS-CSIC) decidió organizar una nueva ruta guiada: Visita a experiencias de arte en el mundo rural. Diálogos caminados entre artistas contemporáneos y científicos sociales. Una más de la treintena de actividades que ha propuesto este centro para 2023 y a las que han acudido algo más de mil personas. La iniciativa, fruto de la colaboración de dos institutos de investigación, quiso abrir las ciencias sociales a los participantes, en este caso, el estudio de las transiciones ecológicas en la realidad rural española.

Los participantes en la jornada hacen un alto en el camino mientras escuchan a los investigadores del CCHS-CSIC explicar la historia de la sierra madrileña y su gente. / Jon Gurutz Arranz Izquierdo

Los participantes en la jornada hacen un alto en el camino mientras escuchan a los investigadores del CCHS-CSIC explicar la historia de la sierra madrileña y su gente. / Jon Gurutz Arranz Izquierdo

El itinerario del día consistió en una ruta guiada de Horcajuelo a Montejo, ambos pueblos en la Sierra del Rincón, al norte de la comunidad de Madrid, para conocer el mundo agrorural de mano de científicos sociales, una artista y un guía del parque natural que viven allí. La zona está declarada reserva de la biosfera por la UNESCO, cuenta con unos cientos de habitantes repartidos por seis pueblos y “probablemente es una de las comarcas con menos densidad de población de la región”, describe el investigador Daniel López del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC), uno de los coorganizadores. El otro responsable de la jornada, el antropólogo cultural Pedro Tomé del Instituto de Lengua, Literatura y Antropología (ILLA-CSIC), detalla que la actividad surgió “dentro de un grupo de trabajo que estudia los sistemas agroalimentarios sostenibles y alternativos al mercado tradicional”, al darse cuenta del “montón de prejuicios” que existen respecto a la “ruralidad”.

El investigador Tomé admite cómo en ocasiones estas posiciones entre los ciudadanos de las urbes y los pueblos son “muy diferentes”, tanto que entre consumidores y productores “incluso llegan a ser contradictorias”. De ahí que los investigadores consideraran la Semana de la Ciencia un buen momento para organizar, a través de una jornada tranquila, una “visión distinta de las ciencias en su conjunto” con el objetivo de ofrecer una “aproximación compleja” al campo a través de “miradas distintas más allá de los marcos políticos, culturales, sociales y territoriales” generales. Pero especialmente Tomé quería derribar prejuicios, tanto del campo como de los mismos científicos como él que lo estudian, ya que, ninguno de los varios investigadores junto a él en la Sierra durante la escapada tiene bata blanca. “Ni siquiera sabemos dónde las venden”, ironiza entre risas.

Durante el diálogo caminado, Tomé, quien como investigador ha trabajado décadas en la intermediación de los procesos culturales con la gestión del medio natural, afirma que “ahí donde hay seres humanos no hay naturaleza”. El antropólogo del ILLA-CSIC, especializado en ecología política, considera que prácticamente “toda la naturaleza es de carácter antrópico”, lo que incluye a los paisajes, ya que son moldeados por los humanos en “interacción con el conjunto del resto de los seres vivos”, narra en un alto en el camino entre los pueblos, desde una zona en la que se puede observar los diferentes montes que forman la sierra madrileña.

López, especializado en sistemas agroalimentarios y desarrollo territorial, sugiere que habría que prestar más atención a la parte cultural de las transiciones ecológicas. “Mi tesis doctoral la hice en metodologías participativas para la transición agroecológica, entonces trabajo promoviendo transiciones hacia la sostenibilidad en territorios, sean urbanos o rurales”, explica el agroecólogo del IEGD-CSIC. Para el investigador, su trabajo científico tiene una parte material, algo que “sale cuando hablas con agricultores”, como cuánto ganan por el producto que coloca en el mercado o de dónde sacan los insumos, apunta, pero también se da una dimensión “inmaterial”. “Es decir, ¿por qué hago las cosas como las hago?”, se plantea en alto el investigador.

Arte integrado en su entorno

En el aspecto cultural entra lo simbólico, donde López conoció a la artista contemporánea Lucía Loren, afincada en el primer pueblo de la sierra madrileña visitado. “Los animales son mis mejores críticos de arte”, comenta sonriente la creadora respecto a sus obras, a las que cataloga como una “intervención efímera en el campo”, un tipo de arte que se integra en su entorno sin alterarlo. Desde su taller en Horcajuelo de la Sierra, la autora detalla su línea de trabajo que gira en torno a la reflexión socio-ambiental en la relación de los humanos con el territorio. Ella lo tiene claro: “Todas las intervenciones que he realizado en esta sierra se las han comido los animales, que es lo mejor que podía haber sucedido; por mucho que queramos, y a pesar de los egos del artista, viene una oveja y se come toda tu obra y te tienes que callar”, resume feliz.

 

La artista Lucía Loren en su taller de Horcajuelo de la Sierra (Madrid) con algunas de sus obras, como los toroides de mimbre que deposita en el campo para que se unan a la naturaleza. / Jon Gurutz Arranz Izquierdo

La artista Lucía Loren en su taller de Horcajuelo de la Sierra (Madrid) con algunas de sus obras, como los toroides de mimbre que deposita en el campo para que se unan a la naturaleza. / Jon Gurutz Arranz Izquierdo

Loren afirma que lo rural y lo urbano tienen tanto en común como la ciencia y el arte, por eso no entiende de dicotomías, ya que para ella son procesos creativos que siempre han estado enlazados: “Para mí la ciencia siempre ha sido un foco de interés; y yo sí que tengo bata blanca, pero llena de manchas de pintura, por lo que me hace pensar que hay algo que nos conecta”.

Público ajeno, pero apasionado

Entre la veintena de participantes en esta iniciativa novedosa, Mariano, un ceramista y que se declara gran fan de la Semana de la Ciencia, admite disfrutar de la “pasión” con la que se expresan los investigadores, ya que “logran transmitírselo a un público no especialista”. José Luis, un exmilitar y auxiliar de farmacia, reconoce que “año tras año sigue las actividades” de las jornadas científicas y este es el primer año en el que “por fin ha logrado apuntarse a varias”, admite ilusionado.

La Comunidad de Madrid organiza, desde hace más de 20 años, a través de la Fundación para el Conocimiento madri+d, la Semana de la Ciencia y la Innovación de Madrid con el objetivo de atraer el conocimiento a nuevos públicos, en principio alejados de la investigación. La celebración de estas jornadas tiene como objetivo vincular científicos e investigadores a personas ajenas al proceso científico y visibilizar la ciencia, sacándola de los lugares donde se realiza y llevándola a los espacios públicos.

Jon Gurutz Arranz. CCHS-Comunicación

“Una intervención efímera en  el campo”: el mundo rural desde  el arte y las ciencias sociales
Dpto. de Antropología
Dpto. de Economía y Geografía Aplicadas
Unidad de divulgación, cultura científica y edición digital
Categoría Novedad / Noticia
Semana de la Ciencia